Este mes, los fans de 'Peaky Blinders' se reencuentran con Tommy Shelby gracias a 'Peaky Blinders: El hombre inmortal'. El largometraje actúa de secuela de la ya emblemática serie y nos reune con su elemenco y equipo una última vez. La cinta ha logrado convencer a la crítica, con una estupenda media del 92% de reseñas positivas en Rotten Tomatoes.
Parte del éxito ha sido replicar una fórmula de ficción histórica centrada en juntar hechos reales y peripecias de guion inventadas por su creador. Ambientada en 1940, la película se enmarca dentro de la Segunda Guerra Mundial para contarnos uno de los planes más extraños del régimen de Hitler. Los nazis querían dar un golpe rotundo a la economía de Gran Bretaña a través de crear masivamente billetes falsos de libras esterlinas, tan convincentes que pudieran usarlos para desestabilizar la moneda.
Para Steven Knight, guionista de la serie y del largometraje, este es un evento histórico fascinante y por eso decidió usarlo como marco. Decía en una conversación con fans en Reddit que a menudo prefería anclar sus historias en eventos históricos para así darle a sus personajes una dirección y un destino. "Encuentro los eventos reales y la historia como algo mucho más surrealista e improbable de lo que podría inventarme", confesaba.
Jugando con dinero
Desde luego este lo es. La Operación Andrés pretendía crear millones de libras británicas falsas para luego introducirlas a mansalva en el país. Por aquel entonces la libra tenía forma de un papel telado que poco tiene que ver con los billetes modernos, pero conllevaba igualmente un elaborado proceso de manufacturación que incluía un algoritmo para generar números de serie únicos. Los nazis imitaron a la perfección el material y trataron de deducir el algoritmo hasta dar con sus propios números de serie. Fueron prisioneros judíos los que se encargaron de la manufactura, colando siempre que podían errores a propósito en un intento de que los británicos lo descubrieran.
Aun así, lograron un trabajo tan bueno que consiguieron producir alrededor de 3 millones de libras en billetes prácticamente indistinguibles de los reales. Fue también entonces cuando el plan se detuvo en seco de 1940 a 1942. Una traición al régimen de Alfred Naujocks, uno de los oficiales a cargo del plan, y dudas sobre la eficacia de la idea original llevaron a replantear la operación por completo.
Uno de los billetes falsos sujetado por Adolf Burger, prisionero judío durante la Segunda Guerra Mundial
Nació así la Operación Bernharn, en busca de recontextualizar el uso del dinero. En lugar de desestabilizar la moneda británica pasaron a querer usarla a su favor. Usaron todo ese dinero falso tan auténtico como fondos dentro del mercado británico y en operaciones del servicio de inteligencia, y así no tener que tocar su dinero alemán en una época en la que el régimen empezaba a ver mermados sus recursos.
En última instancia ese segundo plan también se fue al garete. Los nazis no contaron con el meticuloso sistema de registro del banco de Inglaterra, que en 1943 le permitió a un administrativo de una sucursal marroquí detectar dos billetes de cinco libras con el mismo número de serie. Los nazis no habían logrado descifrar del todo el algoritmo de creación de códigos, y los británicos acabaron descubriéndolos. La solución del banco fue retirar de circulación los billetes de mayor valor de cinco libras. El británico medio no los necesitaba, y les permitía parar los pies a operaciones a gran escala de mercado negro como las de los nazis. No fue de hecho hasta el 1964 cuando el banco introdujo de nuevo el billete de 10 libras, y paulatinamente fueron reintroduciendo el resto.
Imagen: Thierry Caro (Wikimedia Commons)
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