'La casa del dragón' (1x08): serpientes y profecías en un soberbio episodio cuyo trágico final conecta con 'Juego de tronos'
Críticas

'La casa del dragón' (1x08): serpientes y profecías en un soberbio episodio cuyo trágico final conecta con 'Juego de tronos'

Desde el inicio de la serie de HBO Max, el principal hilo de toda 'La casa del dragón' es quién se sienta en el Trono de Hierro, sobre todo a raíz del nombramiento de Rhaenyra (Emma D'Arcy), lo que ha dividido el reino. Por si fuera poco, este episodio nos lleva a otra sucesión controvertida por muchos motivos: la de la casa Velaryon.

Por cierto, a partir de aquí spoilers de 'El señor de las mareas', el episodio 1x08 de 'La casa del dragón'.

La serpiente marina

Y es que el episodio comienza en Marcaderiva. Han pasado seis años, hay más luz, y Rhaenys (Eve Best) recibe la noticia de que la Serpiente Marina, Corlys Velarion (Steven Toissant), ha sido gravemente herido en batalla. Si bien las posibilidades de morir o vivir no están claras (según los libros sí que sobrevive a la brutal herida), esto abre un debate anticipado: quién será el próximo Señor de las Mareas.

El principal contendiente es Vaemond (Wil Johnson), hermano (en el libro es sobrino) de Corlys quien se considera el legítimo heredero porque está seguro de que primero, los hijos de Rhaenyra son bastardos y, segundo, la princesa ordenó el asesinato de Laenor (a quien por última vez vimos fugándose con su amante). Teorías que parecen circular ambas muy insistentemente en todo este tiempo.

Wil Johnson Vaemond

Esto nos llevará a visitar, nuevamente, Desembarco del Rey. Una visita extraña, en la que la cámara de Geeta Vasant Patel recalca que es un lugar muy distinto desde la última vez que lo visitamos. Es más, la frialdad recibida por Daemon (Matt Smith) y Rhaenyra, constata con que Alicent (Olivia Cooke) y su padre Otto (Rhys Ifans) se han hecho con el control de palacio ante el declive del rey Viserys (Paddy Considine).

Un rey a quien vemos en cama, "más pa'llá que pa'cá", sucumbido a una enfermedad que le ha dejado demacrado y apenas consciente. Tanto Daemon como Rhanyra experimentan una mezcla de grave tristeza y rabia, algo que no tardarán en expresar a la reina. Una reina que, por otra parte, se tiene que hacer cargo de las barbaridades que comete su hijo mayor, un Aegon esta vez con el rostro de Tom Glynn-Carney.

Por suerte, el rey tiene un momento de lucidez lo suficientemente prolongado (básicamente evitando que le droguen con la leche de amapola), como para intentar solucionar el entuerto. Tanto la sucesión de Marcaderiva como los problemas en el seno de la familia y la rivalidad entre su esposa y su hija.

Por otro lado, decíamos, a propósito del sexto episodio, cómo 'La casa del dragón' plasma un conflicto de generaciones y durante estos pasados tres episodios hemos visto rencillas e incluso cuchilladas entre los hijos de Alicent y los de Rhaenyra. Cada vez van ganando algo más de peso, pero tengo la sensación de que el guion no termina de permitirse (por tiempo) ahondar más en esta segunda generación. Al menos en esta temporada 1.

Donde veo más problema en este sentido es en la personalidad "vainilla" que parecen tener tanto Jacaerys como Luke, los dos mayores de Rhaenyra, que están mucho más vagamente definidos que sus "rivales" Targaryen. Imagino que según avance más la serie esto irá cambiando, pero empieza a ser el momento de que empiecen a destacar.

La princesa prometida

El final del episodio recoge, también, un hilo de estos soltados años ha (o semanas): la "profecía" de la Canción de Hielo y Fuego, el del príncipe prometido. Y es que la última escena nos lleva a los últimos momentos del rey Viserys quien, tomando a Alicent como su hija Rhaenyra, le asegura que lo de la profecía es completamente real. Que ella es la princesa prometida.

Esta profecía es del mismo Aegon el conquistador que tuvo una visión en la que un terrible invierno llegaría y sumiría a los Siete Reinos en la oscuridad y surgiría un príncipe capaz de unir los reinos para que Poniente sobreviva. Si bien en el primer episodio parecía una simple referencia a 'Juego de Tronos', aquí se convierte de repente en algo que echa algo más de leña al fuego.

Y es que durante el diálogo vemos como Alicent parece (o quiere) entender que ese Aegon al que se refiere es su primogénito en vez del Conquistador. Algo que, de una manera más que evidente, jugará como una baza en la sucesión del trono. No importa que hasta en el lecho de muerte Viserys haya reafirmado una y otra vez a Rhaenyra como su heredero. Para ella, Aegon es este príncipe prometido.

Ambas respuestas a la profecía, como sabemos, son equívocas ya que esto no sucederá hasta siglos después en 'Juego de Tronos' con la dupla Jon Snow/Daenerys Targaryen disputándose también otra profecía. Aunque sí que podríamos interpretar que la profecía se refiere a un descendiente (lejano) de Viserys.

Así que, por si quedaba poco combustible a la inminente guerra, aquí tenemos otro bidón de gasolina. Con la muerte de Viserys en este octavo episodio, ya hemos llegado al momento definitivo en el camino a la Danza de dragones. Quedan dos capítulos cuyos títulos (The Green Council/The Black Queen) definen los bandos... y ahí estaremos para asistir a un tramo final que promete ser espectacular.

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