No se puede negar que 'El rey león' es una de las películas más bonitas que han salido de la factoría Disney. Un drama sucesorio y familiar con traiciones, un protagonista que trata de encontrar su lugar en el mundo, mucho corazón, su punto de humor y ternura y una de las mejores muestras de animación del estudio.
La savanna africana quedó plasmada en 1994 de una manera absolutamente mágica. Pero quizás no tan única como pensamos, ya que los parecidos entre 'El rey león' y una obra clásica de Osamu Tezuka son más que razonables.
En la jungla, la vieja jungla...
No es un secreto que la historia de 'El rey león' bebe muchísimo del 'Hamlet' de William Shakespeare. Tenemos a un joven príncipe cuyo padre es asesinado por su propio hermano para hacerse con el reino, sus propios Rosencrantz y Guildenstern convertidos en un suricato y un jabalí, un fantasma que vuelve para recordarle su misión... Y podríamos seguir con las referencias.
Aunque del parecido del que no se habla tan a menudo es con 'Kimba, el león blanco' ('Jungle Taitei'), también conocido como 'El emperador de la selva'. Osamu Tezuka publicó las aventuras del leoncito Kimba entre 1950 y 1953, y el manga tendría su adaptación a anime en 1965, casi treinta años antes del estreno de 'El rey león'.
'Kimba, el león blanco' seguía a un joven león llamado Kimba, quien crece escuchando las hazañas que realizó su padre antes de morir, con su madre educándole para convertirse en un líder justo que gobierne para el bien de todos los animales. Kimba pasa mucho tiempo en el mundo humano, ya que su madre fue capturada por un zoo, pero cuando por fin regresa a su reino, logra restaurar la paz y todos viven felices y en armonía.
Las dos historias son muy diferentes, pero los detalles son los que rechinan, especialmente en la estética entre las dos obras. De entrada, porque en los primerísimos artes conceptuales de 'El rey león', el leoncito protagonista era de color blanco, aunque fue evolucionando hasta el Simba que hoy en día conocemos.
Tampoco ayuda el parecido entre "Kimba" y "Simba". El propio Tezuka eligió ese nombre para su protagonista porque "simba" significa león en suajili. Pero incluso Matthew Broderick, la voz de Simba en la versión original de 'El rey león' pensó que iba a participar en un remake de 'Kimba, el león blanco' cuando le ficharon para el proyecto.
"Pensé que querían decir "Kimba", que era el león blanco de unos dibujos animados que yo veía de niño", dijo Broderick en una entrevista allá por 1994. "Le empecé a decir a todo el mundo que yo iba a hacer de Kimba, no le di mucha importancia".
La similitudes no terminan con los protagonistas. También tenemos a los antagonistas de cada historia, leones con la melena oscura y una cicatriz, "Scar" en 'El rey león' y "Claw" en 'Kimba, el león blanco", ambos tíos del personaje principal. Además la lista sigue otros personajes como un mono sabio que da consejos al protagonista, un pájaro que le ayuda en sus aventuras, o unas hienas con mucha mala uva que no hacen más que liarla.
Tampoco ayuda que Kimba se le presentase una aparición de su padre en unas nubes para recordarle que es el legítimo heredero al trono y que debía regresar a su hogar. ¡Debes vengar mi muerte, Kimba... Quiero decir, SIMBA! Unos cuantos parecidos de los que se chotearían 'Los Simpson' en 1995 en uno de sus mejores episodios.
Entre planos y secuencias tremendamente similares, incluyendo al orgullo león alzándose sobre la roca que domina sus territorios, parece que los animadores de Disney usaron más de una referencia salida del anime.
Algunos animadores de 'El rey león' admiten haber visto el anime de Kimba de pequeños, y que posiblemente las coincidencias son más un homenaje subconsciente más que un plagio a mala idea. Un imaginario que se tiene tan grabado en el cerebro que terminó permeando en su trabajo, aunque no supieran del todo de dónde salían.
Cuando se estrenó 'El rey león' en 1994, en Japón las similitudes entre las dos obras eran más que evidentes. Tanto que las industrias del manga y el anime se movilizaron para que en Disney se acreditase a Tezuka, aunque por desgracia el movimiento no tuvo demasiado tirón. Desde la Casa del Ratón se blindaron frente a las acusaciones y mantuvieron siempre que "nunca habían oído hablar ni de Tezuka ni de su Kimba".
Cabe destacar que Tezuka es uno de los padres fundadores del manga y el anime moderno, al que a menudo se le apoda como "el Walt Disney de Japón". Supuestamente, ni siquiera el director Roger Allers, que había vivido y trabajado en Tokio durante algún tiempo, sabía de Tezuka ni de su importancia en la industria.
Por su parte, en Japón se lo terminaron tomando con filosofía y aceptaron que, mientras se dibujen historias con animales como protagonistas, era imposible evitar las comparaciones. Takayuki Matsutani, el presidente de la compañía Tezuka Productions sentención que si Tezuka, un gran admirador confeso de Disney que juró haber visto 'Bambi' más de cien veces, hubiera sabido que se usó su obra como inspiración para una película de la compañía habría estado muy complacido.
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