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Clint Eastwood: 'Harry el ejecutor'

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‘Harry el sucio’ (‘Dirty Harry’, Don Siegel, 1971) y Harry el fuerte’ (‘Magnum Force’, Ted Post, 1973) fueron sendos éxitos de taquilla, y la intención de hacer una saga que se prolongaría hasta una quinta entrega, no existía. Gail Morgan Hickamn y S.W. Schurr fueron los autores del guión original, el cual no sabían cómo hacérselo llegar a Clint Eastwood para que lo leyera, hasta que se les ocurrió llevarlo a un restaurante propiedad del actor, en Carmel. Se lo entregaron al cocinero y éste se lo pasó a Eastwood, quien quedó completamente convencido de la historia, poniéndose enseguida manos a la obra.

‘Harry el ejecutor’, cuyo título original es ‘The enforcer’, iba a titularse en un principio ‘Dirty Harry III’, o sea ‘Harry el sucio 3’, cambiando muy convenientemente al indicado, que curiosamente proporcionó que Eastwood fuese demandado por plagio cuatro años más tarde, acusado por un escritor de haber copiado el título de una de sus obras. En realidad, Eastwood se inspiró en el clásico film protagonizado por Humphrey Bogart, el excelente film de Raoul Walsh que en nuestro país recibió el título de ‘Sin conciencia’, y cuyos derechos eran propiedad de la Warner, precisamente distribuidora y coproductora de ‘Harry el ejecutor’. Evidentemente, el caso fue desestimado.

La historia de ‘Harry el ejecutor’ es de lo más simple. Un grupo de terroristas amenazan con hacerlo volar todo por los aires si no se cumplen sus demandas. Evidentemente, Harry Callahan, que sigue poniendo de los nervios a sus superiores por sus métodos poco ortodoxos, será el encargado de atraparlos, aunque para ello tenga que poner patas arriba toda la ciudad de San Francisco, y tener que aguantar a su nuevo compañero, una mujer recién salida de la escuela de oficiales.

El esquema de la película es idéntica al de las anteriores. Se empieza mostrando un acto brutal por parte de los malvados de la película, para acto seguido, mostrar a Callahan en sus quehaceres diarios como Inspector de policía, resolviendo un atraco a una licorería, en la cual provoca unos cuantos destrozos con el fin de que los atracadores no se salgan con la suya. Sus superiores no aprobarán dichas formas, y Callahan se verá relegado a ser supervisor de futuros inspectores. En este tramo sale a relucir la decepción de Callahan hacia el sistema, que en este caso no duda en lanzar a la calle policías inexpertos. El carácter misógino del personaje se acentúa cuando tiene que evaluar a una mujer, que más tarde será su compañera. Opinión que irá cambiando cuando Callahan compruebe que su nueva compañera es más dura y efectiva de lo que piensa; y ella descubra que su misoginia es en realidad una máscara con la que oculta su frustración por haber perdido ya a varios compañeros.

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A partir de ahí se narran los esfuerzos de Callahan y su compañera por atrapar a los terroristas, los cuales terminan secuestrando al alcalde de la ciudad (que representa toda le memez gubernamental que Callahan tanto desprecia), teniendo el clímax final en la isla de Alcatraz (Eastwood volvería años más tarde a ella de la mano de Don Siegel). Una progresión lógica, y hasta previsible, que en su recorrido no está exento de algunos toques de humor. Baste citar las secuencias de las pruebas del bazooka, o la persecución de un delincuente por parte de Callahan en la que atraviesan literalmente el rodaje de una película porno, algo prohibido en aquellos años. La violencia sigue siendo uno de los principales elementos del film, una violencia descarnada, dura y concisa, muy bien mostrada por James Fargo, colaborador de Eastwood en varios de los rodajes de la Malpaso, y que aquí dio el gran salto a la dirección, consiguiendo el que muy probablemente sea el mejor trabajo de su mediocre carrera como director (en su filmografía “destacan” el peñazo de ‘Caravanas’ o cierto film con Chuck Norris cuyo título español no recuerdo).

Curiosamente la puesta en escena de Fargo es más inspirada de lo esperado, superior a la de Ted Post en el film anterior. Fargo se las ingenia para solventar con su cámara las deficiencias de un guión bastante esquemático. Sugerentes movimientos de cámara, cuidada planificación dotan al film de un ritmo realmente envidiable (aprende, Michael Bay), aunque el film se resiente por culpa del mencionado guión, plano y exponiendo elementos en los que luego no profundiza, como por ejemplo, el dibujo de los terroristas; éstos son presentados como unos seres desalmados, pero cuyas motivaciones se nos escapan, parecen más bien una pandilla de lunáticos (algo que también hubiera estado bien para desarrollar) a los que sólo les interesa hacer el mal. Aún así ‘Harry el ejecutor’ fue una de las primeras películas en las que se introdujo el elemento del terrorista interno, los ecos de Vietnam están bien presentes en ese detalle del guión.

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Eastwood, que esta vez no tuvo que desempeñar labores tras las cámaras (aunque es muy probable que siguiera de cerca el trabajo de Fargo), da lo que se espera de él cuando interpreta a Harry Callahan, al que da vida con su habitual solidez, y con la ventaja de conocerlo muy bien, lo matiza hasta la perfección. A su lado, en unos de sus primeros papeles para el cine, Tyne Daly, que da vida a la compañera de Callahan. Daly no era ninguna belleza y correspondía a los patrones que por aquel entonces tenía la mujer luchadora (eran tiempos en los que la igualdad de sexos era un tema de lo más candente, pues empezaba a dar pasos de gigante), y logra dar la réplica a Eastwood, con un personaje muy rico, alguien que logra entender la política de Callahan y sabe que no se equivoca, estableciéndose una curiosa relación entre ambos. Harry Guardino recupera su personaje de la primer entrega; y el excepcional Bradford Dillman da vida al superior que hace la vida imposible a Callahan, rol quizá demasiado acentuado e incluso maniqueo.

‘Harry el ejecutor’ fue un éxito de taquilla que benefició tanto a la Warner (que ya empezaba a tener en nómina a Eastwood hasta el día de hoy), como a la Malpaso, con la que Eastwood empezaría dentro de poco a arriesgar con proyectos mucho más personales. Al año siguiente dirigiría y protagonizaría un thriller de acción, ‘Ruta suicida’ (‘The Gaunlet’), primero del grupo de films herederos directos de la saga Callahan, pero de eso hablaremos en el siguiente post del especial.

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