¿Cómo se hace una crítica de la sexta entrega de 'Scary Movie'? No, de verdad. todos sabemos exactamente lo que hay, antes y después de verla: es una película totalmente blindada contra cualquier atisbo de valoración seria, porque ella misma reconoce y anula cualquier tipo de pega que le puedas poner. Es terriblemente autoconsciente sin caer en la condescendencia, las parodias tienen el punto justo de mala leche para no ser malvadas y la trama es una excusa tan intrascendente que no paran de hacer bromas al respecto: ¿Cómo no te va a caer bien una chorrada así de grande?
¿¡Wazzupppp!?
Jugando con las nuevas 'Scream', 'Scary Movie' es una despiadada mezcla de parodias, gags sobre racismo, drogas y comentarios sobre la cultura pop. Y, a diferencia de otras películas que realmente "van contra todos", aquí sí que se reparte de manera bastante ecuánime. Personalmente, el gag en el metro (que abre el tráiler) sobre los pronombres y la identidad de género, me parece digno del siglo pasado y falto de chispa, pero hay otros chistes sobre el mismo tema que me parecen genuinamente bien llevados. Es difícil que alguien salga enfadado de esta película, porque todos los golpes, aunque vayan contra tus creencias, vienen del jolgorio y no de la rabia o la venganza cultural.
Obviamente, 'Scary Movie' te pide, como las anteriores, que estés al día en cine para poder disfrutarla. Aparte de las esperables parodias de 'Scream', 'Weapons', 'Los Pecadores', 'Terrifier', 'Nosferatu', 'Destino Final' o 'Longlegs', los Wayans (¡hasta cuatro en el guion!) han ido más allá de lo que cualquiera podría esperar, con chistes basados en las películas más inesperadas, que sorprenderán al más pintado y que van más allá de ser una simple referencia: hay un número musical en particular que es una fabulosa locura y que va a dar muchísimo de lo que hablar. Eso sí, hay que tomárselo como lo que es: un 'Homo Zapping' del cine que acierta a veces y falla otras, más que una comedia clásica.
Bien es cierto que, aún mostrándome eufórico por el retorno del cine de parodias (el año pasado la estupenda 'Agárralo como puedas' sirvió como preludio de 'Scary Movie'), debo reconocer que el cine de porretas, tan protagonista aquí, nunca me ha hecho gracia. Aunque es una evolución respecto a las escenas típicas del subgénero, lo cierto es que gran parte del humor de la película se basa en que fumar porros es gracioso, hasta un punto frustrante (que, para los consumidores habituales, probablemente cambie a "hilarante"). Esta repetición temática constante acaba lastrando el metraje, y es difícil no desear que pasen, cuanto antes, a la siguiente parodia tontuela.
¡Voy más chuto que Naruto!
Me gustaría decir que 'Scary Movie' refina el humor de la saga para actualizarlo, pero lo cierto es que no es así: verla da una extraña paz mental, como si no llevaran 13 años fuera de nuestras pantallas. De hecho, se preocupan en dejar claro desde el principio que esto no es "comedia elevada", subrayando la actitud de esta secuela: continuísmo, autoconsciencia y pulir las burradas lo más posible para asegurarse de que todas dan en el blanco (o, al menos, veas por dónde van).
Al final, eso es lo que separa esta película de 'Disaster Movie', 'Epic Movie' o el resto de bazofias que salieron en su día: hay una intencionalidad, una búsqueda del gag que vaya más allá de la mera referencia, tratando de que el espectador no pueda prevenir los giros que llevan a las parodias individuales e introduciendo un chiste cada quince segundos, siguiendo la línea marcada por los ZAZ (ojo a esa increíble secuencia con el parque de atracciones de fondo, heredera totalmente de su estilo). Hace falta tener cierta artesanía hasta para llevar a cabo la mayor de las sandeces y que salga así de bien.
Como dije al principio, 'Scary Movie' es incriticable. Nada de lo que escribamos va a tener la más mínima importancia, porque el público, para bien o para mal, ya sabe lo que va a encontrarse: un festival de parodias, autoreferencias constantes y descaradas (varias veces los personajes nombran 'Scary Movie 3 y 4', por ejemplo), críticas al mundo actual, guiños absurdos, chistes de fumetas y un machaque absoluto a cualquier tipo de intención "elevada". Si entras o no entras, es cosa exclusivamente tuya.
Este es cine conscientemente cabestro, una fantástica estupidez supina en la que el bombardeo de gags acaba funcionando por acumulación. Y, al mismo tiempo, es inevitable no sentir cierta nostalgia por un tipo de películas que los estudios se negaron a hacer, dejándonos huérfanos del bufón de la corte riéndose del rey. 'Scary Movie' es la demostración de que seguimos necesitando que ese bufón ponga las cartas sobre la mesa, incluso pasándose de frenada, sin que nadie pueda enfadarse con él. Al igual que la crítica, el enfado por 'Scary Movie' (que probablemente inunde las reviews de medio mundo) me parece que, simplemente, a estas alturas no tiene ningún sentido.
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