Antes de convertirse en uno de los mayores fenómenos del cine de cómics y de darle a Joaquin Phoenix un Oscar por su interpretación, 'Joker' ya era una película que caminaba por terrenos bastante complicados. El propio Todd Phillips tomó como referencia películas como 'Taxi Driver' para construir un descenso a los infiernos protagonizado por Arthur Fleck, un hombre solitario y maltratado por una sociedad que parece haber decidido que no merece ser escuchado.
Y en ese viaje, Robert De Niro interpretaba a Murray Franklin, el popular presentador de televisión al que Arthur admira y que termina convirtiéndose en una de las figuras fundamentales de su caída. La relación entre ambos personajes es uno de los grandes motores de la película, pero parece que la tensión entre sus intérpretes también fue un asunto a tratar durante el rodaje.
Una locura de rodaje
La elección de Robert De Niro para interpretar a Murray Franklin tenía además un componente especialmente interesante. 'Joker' bebe directamente de 'El rey de la comedia', la película de Martin Scorsese protagonizada por el propio De Niro, y Murray funciona como una especie de referente para Arthur. El protagonista sueña con convertirse en cómico y fantasea constantemente con aparecer en el programa de Murray, hasta el punto de imaginarse recibiendo su aprobación. Pero esa admiración acaba transformándose en resentimiento cuando el presentador utiliza el fracaso de Arthur para alimentar su programa.
Además, la curiosa relación entre ambos personajes tenía un reflejo en la forma de trabajar de sus intérpretes. Phoenix admiraba profundamente a De Niro, pero este último, sin embargo, tenía una forma de enfrentarse al trabajo bastante diferente. El actor prefería realizar lecturas completas del guion y ensayar antes de empezar a rodar, algo que para Phoenix resultaba mucho menos natural.
La diferencia de métodos llegó a provocar una situación bastante incómoda antes del rodaje. Según contó Todd Phillips en Vanity Fair, De Niro le pidió que Phoenix participara en una lectura conjunta porque quería escuchar la película completa, mientras que el protagonista se negaba rotundamente.
"Bob me llamó y me dijo: Dile que es actor y que tiene que estar ahí, me gusta escuchar la película completa, y vamos a meternos todos en una sala y leerla. Y yo estaba entre la espada y la pared porque Joaquín decía: De ninguna manera voy a hacer una lectura, y Bob decía: Yo hago lecturas antes de rodar, es lo que hacemos".
Al final, Phoenix aceptó reunirse con De Niro y leer el guion en las oficinas del actor en Manhattan, aunque la experiencia no fue cómoda. Según Phillips, Phoenix murmuró durante buena parte de la lectura y terminó apartándose para fumar. Después, De Niro quiso hablar con él en privado, pero Phoenix se marchó porque no se encontraba bien después del encuentro.
"No me gustaba hablar con él en el set. El primer día nos saludamos, y después de eso, no creo que volviéramos a hablar mucho". De Niro, por su parte, consideraba que no necesitaban relacionarse fuera de sus personajes. "Su personaje y el mío no necesitábamos hablar de nada. Simplemente decíamos: Hagan su trabajo. Relaciónense como los personajes. Así es más sencillo, y no hablamos. No hay razón para hacerlo".
Pero la situación cambió cuando Todd Phillips convenció a Phoenix para reunirse de nuevo con De Niro. Ambos necesitaban encontrar un punto en común antes de enfrentarse a las escenas más importantes de la película, especialmente a ese explosivo encuentro televisivo que termina con Arthur asesinando a Murray. Y parece que aquel encuentro sirvió para romper el hielo: según Phillips, De Niro tomó el rostro de Phoenix entre sus manos, le dio un beso en la mejilla y le dijo: "Todo va a estar bien, bubbeleh". A partir de ahí, ambos consiguieron dejar atrás sus diferencias y trasladar toda aquella tensión a la pantalla.
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