Hay rupturas que implican empezar de cero y otras que obligan a aprender a funcionar de una manera diferente. Es el caso de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Los Javis dejaron de ser pareja a finales de 2025, pero su relación personal y profesional continúa. Ahora, ambos han tenido que encontrar nuevas fórmulas para encajar en su día a día todo aquello que antes compartían.
En una charla con Marc Giró en 'Cara al Show', los dos directores han repasado algunas de esas situaciones cotidianas que han cambiado desde que tomaron caminos sentimentales separados. Y entre ellas aparece un protagonista inesperado: Pacharán, el perro que llegó a sus vidas mientras rodaban 'La bola negra'.
El animal apareció en pleno rodaje después de haber sido encontrado abandonado. Una integrante del equipo de arte se hizo cargo de él inicialmente, aunque no podía quedarse con el perro. Calvo sí lo tuvo claro desde el primer momento. "Estaba abandonado, y una de las chicas de arte lo cogió y lo adoptó, pero no podía hacerse cargo de él. Y entonces yo, en cuanto lo vi, me enamoré de él", ha explicado.
La llegada de Pacharán coincidió con la separación de Los Javis, por lo que el perro terminó teniendo también un papel especial para Calvo en aquella etapa. "Como estaba con la separación y demás pues lo cogí, lo cuidé y así nos hacemos compañía mutuamente", ha relatado.
Ambrossi, sin embargo, tampoco quiso quedarse al margen. Aunque ya no vivían como pareja, decidió asumir igualmente su parte en el cuidado del animal. "Por muy separados que estemos, yo también lo adopto", ha señalado.
La historia de Pacharán se cruzó además con un momento especialmente doloroso para ambos. Antes de la llegada del nuevo perro, Los Javis tenían a Susi y Mary. Susi murió a los 13 años por un problema de corazón, justo después de que Ambrossi abandonara la vivienda que compartía con Calvo. "Cuando nos separamos, yo me fui de casa y al poco tiempo Susi se murió", ha contado.
Los Javis junto a Guitarricadelafuente en el rodaje de 'La bola negra'
"Modern family"
La casa fue precisamente otra de las cuestiones que tuvieron que resolver tras la ruptura. Ambrossi fue quien se marchó del domicilio común, mientras Calvo permaneció en él. Una nueva distribución que se suma a las pequeñas decisiones que han tenido que tomar para adaptar una vida que durante años estuvo completamente compartida.
Y hay más. Hasta su rutina deportiva ha cambiado. El entrenador personal que ambos compartían se ha quedado finalmente con Calvo, una decisión relacionada con una de las diferencias más conocidas entre los dos: los horarios. Ambrossi era quien se levantaba antes para que pudieran entrenar juntos.
"Yo ya me tenía que buscar a otro porque él no puede madrugar", ha explicado Ambrossi. La respuesta de Calvo no deja demasiado margen a la negociación: "No puedo madrugar. Decidme lo que queráis, pero no me hagáis madrugar".
Entre una nueva casa, la llegada de Pacharán, la pérdida de Susi y hasta la reorganización del entrenamiento, Los Javis han mostrado la cara más cotidiana de su separación. Ya no comparten una relación de pareja, pero sí muchas parcelas de una vida que todavía tienen en común. Una situación que Calvo ha definido de forma muy gráfica como una "modern family".
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